El primer domingo del año, siempre que no sea día de Año Nuevo se celebra La Vijanera. Este año coincidente con la fiesta de Reyes.
Para quien no lo sepa ya La Vijanera es una mascarada itinerante por el pueblo de Silió. Aparentemente un
jolgorio descarado y burlesco, pero de hondas raíces y significados de
tan antiguos, brumosos. Sea de ritos prerromanos de adoración a la
naturaleza o a sus frutos, ritos celtas mitológicos o proveniente de las
Kalendas romanas, sólo el cercano
Pico Jano lo sabe y calla con guiño cómplice.
Tras superar épocas de prohibición, incomprensión o menosprecio, nos
llega desde hace ya décadas, fresca y desenfadada, reivindicada y
laureada como Fiesta de Interés Turistico Nacional
.
Aunque los avisos entre vijaneros ya empiezan desde el alba, las
Comitivas de Personajes suele empezar el recorrido a partir de las 11 de
la mañana, para confluir en la escenificación de la
Captura del Oso,
animal tótem de malos augurios para el antiguo mundo ganadero.
Envalentonada, la comparsa se dirige hasta los límites del pueblo, a la
defensa de
la Raya, danzando frenéticamente en desafío y exhibición de fuerza de los potentes
Zamarracos.
Estos personajes, los mozos más recios, visten pieles de oveja y sobre
ellas, impresionantes campanos que tañen sin cesar con tronante
estruendo. Su cara tiznada y el penacho de crin de caballo sobre el
capirote les confieren un aspecto intimidatorio. Quien ha seguido a los Zarramacos toda una jornada nunca podrá olvidar su sonido de trance.
El contrapunto lo ponen los inquietos
Danzarines Blancos que tintinean gráciles en el aire y el
Danzarín Negro con sus panojas desgranadas que hace sonar el cuerno.
Durante la celebración, se realizan paradas, y numerosos personajes
en aparente caos, interactúan con el público, jugueteando y provocando.
Como en el Parto de la Preñá que de forma surrealista escenifica el
nacimiento del año nuevo. ¿Qué nacerá este año? Los bailoteos de la Gorilona y el zíngaro, las
irreverencias de la Pepa, la Madama travestida y su cortejo, los
Trapajones con sus vistosos atuendos naturales, los coloridos
Trapaceros, conforman unas carnestolendas desenfrenadas.
La parte lírica de la Vijarera se desarrolla con las
Coplas satíricas donde se hace revisión a lo acontecido durante el año que se recita de forma socarrona. Por cierto, La Vijanera nunca miente.
Como acto final se escenifica la Muerte del Oso en la plaza de la
Iglesia, para ahuyentar a los malos augurios, liberar el alma de los
difuntos y simbolizar el triunfo del bien sobre el mal.
¡¡Viva La Vijanera!! y Saludos Ñeros