lunes, 17 de diciembre de 2012

El caracol en la Navidad Cántabra


En Castro Urdiales tiene fama comer caracoles por San Andrés, pero en toda Cantabria en general los caracoles se comen únicamente por Navidad.

Y es que el tiempo de "apañarlos" es cuando con los primeros frios, los caracoles se encuevan, y ya con "poco baba" no hay peligro de "desencastarlos".

Esto último es el motivo por el cual todo cántabro que se precie se mosquea mucho cuando ve "apañar" caracoles en primavera o verano, tiempo en el que los caracoles se reproducen.

No hay duda, el caracol forma parte de la cultura cántabra en general y en la cultura gastronómica cántabra en particular.

El archiconocido:

"Caracol, col, col,
saca los cuernos al sol,
que tu padre y tu madre
tamién los sacó."

Se torna en Cantabria en un antíguo ánimo infantil en las carreras de caracores:

"Caracol, col, col,
saca los cuernos al sol,
que si no te mataré
con la espada San Miguel
con trentis y el badío
con el tuyo y con el mío."

Y es que el caracol en Cantabria, a parte de para comer, se usa para presagiar. No hay como un, "Caracol que mucho anda trae agua" para presagiar lluvia, pero no habia cosa más usada para presagiar riquezas o pobrezas que las "caracolas".

En Cantabria se llama "caracolas" al caracol terrestre más pequeño que el común, con caparazón más plano, y colores más blanquecinos, claros e incluso amarillos, cuyas combinaciones en colorido son muy llamativas.

Había un juego llamado "echar las caracolas" que consistía en recoger todas las "caracolas" posibles y reunidas varias personas se hacían varios círculos concéntricos con ellas de modo que en cada una de éstos hubiese las de un tamaño similar, y puestos a unos diez centímetros de separación. Desde una distancia de unos tres metros tiraban uno a uno con pequeñas y redondeadas bolitas de piedra o con bellotas a los círculos, y según el tamaño y la belleza de la caracola tocada deducían la cuantía de la fortuna que harían a lo largo de su vida.

Los que solamente atinaban las caracolas más vulgares o sus bolitas pasaban sin tocar alguna, no podían pensar en que su porvenir fuese afornado. Seguirían siendo pobres y si probaban suerte en contra de aquel vaticinio se volverían aun más pobres.

Se dice que unos cuantos indianos que "echaron las caracolas" con acierto conservaron hasta morir la que a su entender les dio la anhelada condicion de ricos.

Saludos Ñeros

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