martes, 13 de enero de 2015

IN MEMORIAM

Encontrándome ayer en mi trabajo recibí una trágica noticia, una persona cercana, un convecino, ya no se encontraba entre nosotros. Parte de la tragedia consiste en que él mismo había decidido dejarnos.

Estos sucesos nunca nos dejan indiferentes y nos abren multitud de interrogantes. ¿Que poderosa situación puede llevar a una persona a hacer esto?

Yo aquí me respondo con otra pregunta ¿Dudamos de la responsabilidad personal de una persona cuando, sufriendo un desvanecimiento, muere de accidente? NO, es un trágico suceso acompañado de circunstancias de mala suerte que ninguno de nosotros está libre de sufrir. ¿Por ello dejamos de conducir?

Cuando pensamos que alguien ha decidido dejarnos, yo pienso que por un momento ha sufrido un desvanecimiento en su personalidad, algo, aun incomprensible, ha pasado para que atente contra si mismo.

Nadie tiene la culpa. Aunque hubiésemos podido evitar las presuntas circunstancias  desencadenantes nunca sabremos si ciertamente lo han sido.

Las vidas de muchas personas son difíciles en más ocasiones de las que deseamos. Perder un ser querido o el trabajo, tener problemas de salud y/o económicos, o sentir rechazo o incomprensión, pueden formar parte de la vida de muchas personas y lo bonito es salir adelante. La vida no es bonita, no todas las personas consiguen salir adelante.

Desgraciadamente un día dejan de salir las cosas bien. Tus pilares se caen como fichas de dominó. Te echan del trabajo, no puedes pagar los recibos, pierdes tu casa, se rompe tu pareja, tu familia no te entiende, te ves en la calle, etc. son sucesiones de trágicos sucesos que con la crisis conocemos muy habitualmente por desgracia. ¿Quien te tiró tu primera ficha? ¿Qué causo tu desvanecimiento? SILENCIO

Ante la situación de que ya no hay remedio solo nos queda recordar a las personas en sus buenos momentos. Yo lo recordaré sonriendo, tirando entre calles a los bolos o gritando de alegría con un 30.

¡Buen viaje!