viernes, 18 de abril de 2014

DIARIO DE UN EMIGRANTE TEMPORAL (DÍA 13)


Vayas donde vayas las costumbres y tradiciones cambian, y una de las cosas donde más se notan esos cambios es en las formas de celebrar las fiestas.

De donde yo vengo por ejemplo, la Semana Santa no pasa de ser en la actualidad un simple periodo vacacional sin ninguna otra tradición que la de soportar mucha más gente por todos los lados.

Alemania, en cambio, añade a nuestra misma tradición aglomerativa la de los Huevos de Pascua.

Se piensa que el origen de la tradición de comer huevos en Pascua o al finalizar el invierno es una reminiscencia de la Edad de Hielo. Tras el duro invierno, y cuando apenas quedaban provisiones, con la llegada de la primevera volvían las aves desde el sur (esto solo es aplicable al hemisferio norte) y empezaban a poner huevos, de los que se alimentaban los seres humanos hasta que podían volver a cazar con la llegada de mejores temperaturas.

El hecho de asociar el huevo con la fertilidad y por coincidir la Pascua con la estación primaveral, estación fértil por excelencia, hace que haya quedado establecido en toda Europa como símbolo de la Pascua. En la actualidad, los huevos son sustituidos por el chocolate y se le añade la tradición del Conejo de Pascua, que consiste en hacer un nido en el jardín o un lugar de la casa para que el conejo de Pascua deje allí los huevos de regalo sobretodo para los niños.

¿Y quien soy yo para no cumplir con esta tradición? Así que me la traeré para casa.

Saludos Ñeros.