miércoles, 23 de abril de 2014

DIARIO DE UN EMIGRANTE TEMPORAL (DÍA 18)


Hace más de 900 años, la Europa medieval se convirtió en la primera gran civilización que no funcionaba gracias a la fuerza muscular. Miles y miles de molinos de viento y norias transformaron radicalmente la industria y la sociedad. Fue una revolución industrial totalmente alimentada por energía renovable – con lo que hoy solo podemos soñar.

El viento y el agua movían los molinos que eran, en esencia, las primeras fábricas de la historia. Se trataba de un edificio, una fuente de energía, la maquinaria y los empleados, y de ellas salía un producto.

Los molinos de viento y las norias no eran tecnologías nuevas – ambas máquinas aparecieron en la Antigüedad y las que se usaban en los inicios de la Edad Media no diferían técnicamente de aquellas. Sin embargo, antiguas civilizaciones como la griega y la romana apenas las utilizaron, posiblemente debido a la más que suficiente mano de obra esclava.

Además de la producción de harinas, dos aplicaciones importantes de la tecnología del molino de viento eran la desacación de terrenos o bombeos de agua y el aserrado de madera.

En europa los molinos también fueron utilizados para triturar yeso (necesario para fabricar cemento), triturar mortero, drenar las minas, ventilar pozos, pulir vidrio y en la fabricación de pólvora.

Como vestigios del pasado los molinos de viento del centro de Alemania nos recuerdan que aun es posible desarrollarse con energías renovables.

Saludos Ñeros