lunes, 28 de abril de 2014

DIARIO DE UN EMIGRANTE TEMPORAL (DÍA 21)

Puerta del Retorno en Hildesheim (Baja Sajonia, Alemania)

Responder por uno mismo y por los actos que uno mismo comete es una actitud responsable o de justicia. Lo malo es no poder responder por los demás o por sus actos sintiéndose uno mismo afectado o responsable.

Es injusto, para mi, adueñarse de lo ajeno, o no pagar lo justo por cada cosa consumida, ni más ni menos, ni menos ni más.

Esto viene al caso porque cuando un grupo de personas del mismo origen geográfico se mueven juntos por un lugar ajeno, la imagen genérica que dejas suele generalizarse en aquellas acciones que más llaman la atención.

¿Le puede extrañar a un correcto alemán que haya corrupción en el Reino de España cuando un "españolito medio" se lleva las toallas de un hotel? ¿Si en vez de toallas fuese dinero nos llevaríamos dinero? ¿Tenemos un gen de "adueñamiento" de lo ajeno?

Lo cierto es que genéticamente no son distinguibles unas personas tolerantes con la corrupción con otras que no la toleran, va en la educación de cada uno, pero me fastidia mucho que me incluyan en una imagen general con la que para nada coincido en lo personal. Lo siento, tengo mi vergüenza ajena.

Se le queda uno cara de tonto cuando un compañero alemán te pregunta: ¿De donde habéis sacado a este que le detienen por no pagar en una tienda, o por ahorrarse 4 € en una comida dice que ha comido otra cosa más barata? En ese caso solo le queda a uno encogerse de hombros y sentir vergüenza ajena.

La próxima vez trataré de emigrar solo o con gente que piense como yo.

Saludos Ñeros.