miércoles, 30 de abril de 2014

DIARIO DE UN EMIGRANTE TEMPORAL (DÍA 22)


No podía irme de Alemania sin hacer un recordatorio personal a los horrores del nazismo.

Me sirve de angustioso ejemplo el tratamiento que actualmente se da al antiguo campo de concentración nazi de Bergen-Belsen para reconocer el dolor que los familiares, allegados y simpatizantes de las víctimas de Franco y su régimen siguen padeciendo con lugares como el Valle de los Caídos, monumentos, estatuas o calles dedicadas a personajes del franquismo.

Dejando de lado comparaciones quiero reconocer la angustia que se siente en un lugar como este donde tanto se sufrió.

Difícil es obtener respuesta al motivo de tantas barbarie y creo que uno debe tomarse estas visitas como un recordatorio de lo que no debería de ocurrir nunca más a nadie.

En este campo murió Anna Frank, una niña judía alemana, mundialmente conocida gracias al Diario de Anna Frank, la edición en forma de libro de su diario íntimo, donde dejó constancia de los casi dos años y medio que pasó ocultándose, con su familia y cuatro personas más, de los nazis en Ámsterdan (Holanda) durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia fue capturada y llevada a distintos campos de concentración alemanes. El único sobreviviente de los ocho escondidos fue Otto Frank, su padre. Ana fue enviada al campo de concentración nazi de Auschwitz en 1944 y, más tarde, a este campo de concentración de Bergen-Besen donde murió de tifus en marzo de 1945, pocos días antes de que éste fuera liberado. En 1947, apenas dos años después de terminada la guerra, Otto publicó el diario bajo el título La casa de atrás (en neerlandés, Het Achterhuis).

Sus diarios, como testimonio de lucha, forman parte ya de la memoria colectiva mundial. Las duras imágenes que se pueden ver en el Memorial de este antiguo campo son en la actualidad explicadas a numerosos grupos de escolares para que nunca sean olvidadas.

No quiero entrar en muchos detalles de la cantidad de personas que allí fueron enterradas en fosas comunes, pero las grandes dimensiones del campo dan muestra de la amplia planificación que hubo para cometer estos crímenes.


Saludos Ñeros