jueves, 19 de febrero de 2015

CUARESMA EMPIEZA POR EL DÍA DE LOS TONTOS


Está demostrado que la Iglesia Católica ganó muchos adeptos en la antigüedad por no cambiar repentínamente las fechas de las tradiciones más arraigadas, solo las adaptó a su forma de ver las cosas para, al final , cristianizar la fecha (santificar las fiestas).

Sabemos que la semana santa no tiene unas fechas exactas en el calendario solar (el domingo de Pascua se celebra el domingo posterior a la primera luna llena de primavera, y si cuentas 40 días para atrás sin contar los domingos señalas el miércoles de ceniza, inicio de la Cuaresma) y que mi teoría de que Cuaresma empieza por el día de los tontos no es exacta, pero esto no quita que teorías inexactas nos enseñen curiosidades.

El caso es que los romanos tenía una fiesta llamada "Fornacalia" en honor de la diosa Fornex para darle gracias por haber enseñado a los hombres el uso de los hornos para hacer pan. "Fornacalia", al igual que el miércoles de ceniza, era una feria conceptiva, es decir, móvil y anual, aunque sin fecha exacta. Un sacerdote especial, el curio máximus, era el encargado de establecer la fecha cada año, siempre dentro de la primera quincena de febrero. Cada curia a la que estaban asignados los ciudadanos tenía su propio sacerdote, un flamen curiales –un curio menor subordinado al curio maximus-.
Éste sacerdote designaba la fecha e incluso la hora para cada curia, aunque no eran las mismas para todas. Exponía en el foro romano mediante unas tablillas de madera las diferentes fechas asignadas a cada curia, recordando claro, que todas se celebrasen en la primera quincena de febrero.

La celebración consistía en que cada familia celebraba en su hogar (Lar, Llar u horno) un pequeño sacrificio incruento (como la misa) ante el horno, para después realizar una comida en la que el pan era el protagonista principal (como la última cena). Panecillos y pasteles eran consumidos en la comida familiar y parte metia en sencillos cestillos para ofrecer en las sedes de las Curiae.
  
Stultum feriae –el festival de los tontos

Lo curioso de la coincidencia es que aquellos que por encontrarse de viaje, ocupados en sus obligaciones o bien por pura ignorancia o dejadez, podían celebrar el festival fuera de fecha, exactamente el 17 de febrero (este años miércoles de ceniza), en lo que se llamaba “el festival de los tontos” (Stultum feriae), sin importar a la curia a la que perteneciese, curiosamente estos que lo celebraban este día, cuando llegaban al horno solo encontraban las cenizas de las ofrendas de quienes sí se habían acordado.

Saludos ñeros