No podía irme de Alemania sin hacer un recordatorio personal a los horrores del nazismo.
Me sirve de angustioso ejemplo el tratamiento que actualmente se da al antiguo campo de concentración nazi de Bergen-Belsen para reconocer el dolor que los familiares, allegados y simpatizantes de las víctimas de Franco y su régimen siguen padeciendo con lugares como el Valle de los Caídos, monumentos, estatuas o calles dedicadas a personajes del franquismo.
Dejando de lado comparaciones quiero reconocer la angustia que se siente en un lugar como este donde tanto se sufrió.
Difícil es obtener respuesta al motivo de tantas barbarie y creo que uno debe tomarse estas visitas como un recordatorio de lo que no debería de ocurrir nunca más a nadie.

Sus diarios, como testimonio de lucha, forman parte ya de la memoria colectiva mundial. Las duras imágenes que se pueden ver en el Memorial de este antiguo campo son en la actualidad explicadas a numerosos grupos de escolares para que nunca sean olvidadas.
No quiero entrar en muchos detalles de la cantidad de personas que allí fueron enterradas en fosas comunes, pero las grandes dimensiones del campo dan muestra de la amplia planificación que hubo para cometer estos crímenes.
Saludos Ñeros